Creer en algo, creer en ti.
Vamos por la vida, y logramos vivirla, crecer y desarrollarnos, porque de alguna forma, creemos en quienes están a nuestro alrededor. Y ¿qué sucede con creer en ti mismo? Pensemos en la importancia de generar esa creencia en nosotros mismos, que es clave para crecer.
Siempre me ha hecho pensar mucho el tema de “creer”.
Lo escucho todo el tiempo, siempre. Debes de creer en Dios. Cree en fulano; cree en tu familia, cree en tus ideales. Cree en ti.
Normalmente relacionamos el término “creer” con una deidad, con un ser supremo.
Desde pequeño, tienes la necesidad de contar con alguien o algo en quien creer. Y no ha sido siempre un “dios” relacionado con alguna religión. Seguro que tu primer creencia, estaba relacionada con personas cercanas a ti, que te protegían, te cuidaban, orientaban, en ocasiones castigaban, pero que siempre lo hacían con amor y te transmitían la sensación de que, con ellos, todo estaba bien. Sin lugar a dudas, nuestras primeras creencias fueron hacia seres en los que podíamos confiar.
Creer, significa confiar. No implica “saber”. Puedes creer en algo, sin saber todo sobre el, ella o ello.

“Saber”, significa tener el conocimiento. Yo se que la tierra es redonda, porque he leído, escuchado, visto información, fotos que lo comprueban… aunque hay quienes piensan que es plana.
Pero para creer, no es necesario el conocimiento pleno. Nos auto convencemos de que aquello en que creemos, vale nuestra atención, nuestra confianza, nuestro respeto. Comenzamos con nuestros padres y seguimos por la vida creyendo en muchas personas, que, de alguna forma, logran transmitirnos ese sentimiento de tranquilidad, que nos hacen sentir como que “todo está bien” simplemente porque ellos nos lo están asegurando.
Y es así, a través de personas en quienes creemos, que pasamos a “creer” en cosas. En un proyecto que nos recomiendan; en un trabajo, en un producto. Incluso alguna persona.
Mucho del valor que en la actualidad tienen los “influencers”, está basado en la confianza que tienen de sus seguidores, que simplemente creen en ellos, sin importar que lo que digan, sea o no verdadero.
Y es que muchos, por no decir todos, tenemos la necesidad de creer en algo, lo que sea, que nos haga sentir seguros, para sortear una dificultad, para salir de una situación escabrosa o simplemente para sobrevivir un día más.
¿Y tú?
Que irónico que, teniendo tan cerca a alguien que te conoce, que sabe tus más íntimos secretos y deseos, que ha estado contigo desde tu nacimiento, en las buenas y en las malas, no sea siempre, esa persona en quien creen algunos: ¡Tú!
Creer en ti, es la clave.
Con todo lo que conoces sobre ti mismo, lo lógico sería que confiaras en ti. En tus instintos, en tu intuición, en tu forma de ver la vida. Aunque… ¡ese mismo conocimiento, quizá sea la causa por la que consciente o inconscientemente, desconfías de ti mismo!

El Auto-conocimiento
Conocerte, es la base para creer en ti mismo. No hay de otra.
Solo que conocernos tiene muchas implicaciones. Si logras conocerte, tendrás a la vista todas tus virtudes y también tus áreas de oportunidad (que es una forma bonita de llamar a los “defectos”).
Y … ¿Cómo es posible adquirir el conocimiento sobre mi propia persona?
Aquí tienes algunas ideas y sugerencias. Te aclaro que no hablaremos de una introspección profunda, que puedes llevar a cabo con ayuda de algún profesional de tu confianza. Hagamos un primer ejercicio y de ahí puedes partir.
Tener una lista, es la base. No te salvas de escribir.
Escucha.
Escucha lo que los demás dicen sobre ti. Lo bueno y lo no tan bueno. Siempre trae algo de verdad. Escucha, piensa sobre ello y anótalo en esa lista. Estarás de acuerdo o no con lo que escuches, pero algún valor debe de tener, si logró motivar a alguien para expresarse sobre tu persona.
Anótalo en tu lista.
Párate ante un espejo (ya ves que me gustan los espejos), y observa a la persona que tienes frente a ti. ¿Qué le dirías? ¿Que cosas maravillosas vienen a tu mente de inmediato sobre ella/el? ¿En que piensa habitualmente? ¿Y cuando está estresado? ¿Y cuando está relajada? Y en todas las situaciones que se presentan en su día con día, ¿qué sentimientos, expresiones y deseos predominan?
Anótalos en tu lista.
Ahora, relajado, descansado, en un lugar muy tranquilo y cómodo, piensa en todo lo que has vivido y que ha impactado en tu forma de ser. Piensa en tu carácter, en lo que piensas y en lo que crees hoy. Esto quizá es lo mas duro y lo que requerirá mayor esfuerzo y aceptación. ¿Que has vivido desde tu infancia? Habrán muchas situaciones y cosas buenas y positivas, y es probable que encontrarás también situaciones que preferirías no recordar.
Situaciones con tu familia, con amores que ya no son. Situaciones de trabajo que prefieres olvidar, pero que te han marcado y debes de revivir para no volver a experimentarlas más, por lo menos voluntariamente. Y si se presentan, el recuerdo y el aprendizaje sobre el pasado, te permitirá cerrar círculos, no por malos sino porque forman parte de una etapa sobre la que no tienes influencia.
Anótalo en tu lista.
Y ahora, en ese listado, tienes las bases para comenzar a descubrir a la persona en quien puedes creer, más que en ninguna otra. Ahí estarán reflejados tus puntos fuertes y tus puntos débiles, así como lo que hasta la fecha te ha servido para hacerte fuerte, para ser quien eres hoy. También deberás encontrar todos los aspectos que te impiden, quizá, ser confiable para ti mismo hoy y podrás trabajar en ellos a la velocidad que tu decidas imprimir a este proceso.

¿Porqué es importante hacerlo?
Porque creemos en alguien desde pequeños, quizá inconscientemente, y poco a poco, al crecer, vamos reafirmando ese sentimiento sobre las personas en quienes creemos. Pero la persona en quien más deberíamos de creer, es en nosotros mismos. Y, aunque no debería ser necesario saber todo sobre aquellos en quienes creemos, siempre es mejor tener un conocimiento pleno para confiar con mayor certeza… sobre todo tratándose de nosotros mismos.
Creer en nosotros, es la base para una vida plena. Si creemos en nosotros, seremos capaces de vivir a plenitud, con lo bueno y lo que aún está en proceso.
Mahatma Gandhi dijo que “Creer en algo y no vivirlo, es deshonesto”. Y es la realidad. Puedes creer en una filosofía, pero si no la vives, no tiene ningún significado. Puedes creer en alguien, pero si no pides ayuda y no sigues sus consejos es, de alguna forma, deshonesto.
Tener a otros en quienes confiar, es un tesoro en la vida, un regalo inapreciable.
Creer en ti mismo, es la clave para ser feliz.

—- Como siempre, agradeceré tus comentarios aquí mismo, abajo del texto.
Muchas gracias por leerme.
JL



